Día de -reflexión sobre- la Protección de Datos (Opinión)

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publicado el 28 enero 2014

Categorías: Derechos Fundamentales / General / Internet / LOPD / Privacidad / Protección de Datos / Redes sociales / Unión Europea

Hoy, día 28 de enero, celebramos en Europa el Día de la Protección de Datos, motivo suficiente para hacer una reflexión acerca de lo que este derecho implica para nosotros y para expresar, si cabe con más fuerza, el rumbo que creemos que se debe adoptar.

Dia Protección

Tras los numerosos escándalos que recientemente han salido a la luz, la sociedad parece estar algo más preocupada por su privacidad, pero ¿está lo suficientemente concienciada? Creo que esta es precisamente una de las más importantes batallas que hemos de librar, la de educar y concienciar al ciudadano acerca de la importancia que reviste su privacidad y la de los suyos.

A nuestra generación le ha tocado nacer y crecer en plena eclosión de los Servicios de la Sociedad de la Información, que se nutren y funcionan en gran medida gracias a la inclusión de nuestros datos de carácter personal en dichos servicios. Por un lado, es algo tremendamente positivo, pues somos beneficiarios de servicios que hace años eran impensables y que fruto del ingenio e intelecto humano, permiten que nos comuniquemos y que evolucionemos como sociedad a pasos agigantados. Pero por otro lado, la utilización de dichos servicios implica en muchas ocasiones que tengamos que aceptar condiciones leoninas y que tengamos que someternos a fueros de ultramar, que tengamos que ceder sin retorno nuestros datos de carácter personal y que sólo quepa que nos resignemos a que estos queden expuestos al mejor postor.

Como en toda situación de contraposición de intereses, son los poderes de los Estados quienes deben adoptar medidas para proteger a la parte más débil y vulnerable, que en este caso son los ciudadanos. Así pues, en nuestro país se crea jurisprudencialmente el derecho fundamental a la protección de datos, derivado del artículo 18.4 de nuestra Constitución, con el objetivo de proteger la privacidad de los mismos, que es inherente a la dignidad de todo ser humano.

Los ciudadanos deberían exigir vigorosamente que fuesen respetados sus derechos fundamentales, reflexionar de forma más profunda acerca de las consecuencias que conlleva utilizar determinados servicios. Asimismo, las empresas europeas deberían aprovechar hoy la gran oportunidad de crear servicios alternativos que respeten los derechos de todos los ciudadanos europeos, para desmarcarse del resto de competidores con un valor en alza: el respeto a la privacidad. Los ciudadanos merecen servicios que aunque no sean gratuitos, respeten sus derechos fundamentales.

  • Marc

    Aquí nos encontramos ante un problema y es el precio que decidimos pagar por estos servicios. Seguramente si preguntáramos a una mayoría de gente, que prefieren pagar X€ y tener el servicio o ceder X datos de carácter personal por 0€, por desgracia la mayoría de las respuestas serían los datos. No se les da un valor económico a los datos, ni tampoco se advierte del peligro de un mal uso de los mismos. Las generaciones que van creciendo deberían de ser educadas y enseñados de acuerdo a este nuevo BOOM tecnológico y de información, pues de no ser así quien sabe hasta donde estaremos dispuestos a renunciar de nuestra privacidad en pro de las grandes empresas.

  • Daniel Tena Barroso

    Hola Marc,

    Muchas gracias por tu comentario. Estoy completamente de acuerdo contigo. Creo que no le otorgamos a nuestra privacidad la importancia que merece. Además de un valor económico, la privacidad debe tener un valor ético para el conjunto de la sociedad, y la única manera de recuperarlo, como bien dices, es mediante la educación.

    Es una cuestión muy difícil de solventar, ya que este tipo de servicios tienen un considerable arraigo y es muy difícil que la gente se desenganche de ellos; menos aún, si tiene que pagar por un servicio de similares características. Por ello debemos hacer un esfuerzo dirigido a la concienciación de los más jóvenes, que son uno de los sectores más vulnerables y que son además el futuro de nuestra sociedad.

    Quien mejor puede atajar este problema es la Unión Europea, pero todos somos conscientes de la fuerte presión que los lobbies suelen ejercer en este tipo de situaciones. Es una batalla difícil, pero es una batalla que merece la pena librar.

    Saludos.